Sergio Kun Agüero penalti

Publicado el sábado, 11 de diciembre de 2010 en El Jugador - 198256 visitas

Dos goles del delantero argentino en la primera mitad otorgaron tres puntos vitales al Atlético. El Deportivo no fue rival para los rojiblancos y careció de pegada durante los noventa minutos.

El Atlético de Madrid logró taponar la hemorragia de malos resultados que sufría ganando al Deportivopor dos goles a cero en el Vicente Calderón en un partido que dominó de principio a fin. El conjunto colchonero fue dueño y señor del partido durante toda la primera mitad, en la que tuvo el balón en todo momento y en la que Forlán desaprovechó un claro penalti cometido por Aranzubía sobre Agüero. El delantero argentino fue precisamente el autor de los dos tantos que dieron la victoria a los suyos, ambos logrados antes del descanso. Una espléndida jugada individual y una buena asistencia de Raúl García fueron la antesala de la primera y segunda diana del internacional rojiblanco en el choque. Tras el descanso, Lotina optó por variar el esquema de su equipo logrando tener más el balón, aunque sin llegar a inquietar en ningún momento aDe Gea. Los de Quique bajaron la intensidad en exceso tras el intermedio y buscaron la sentencia jugando a la contra. La victoria se convierte en un balón de oxígeno para los del Manzanares.

Ganar o ganar, eso era lo único que le valía al Atlético de Madrid Ganar o ganar, eso era lo único que le valía al Atlético de Madrid para no agudizar su crisis con la visita del Deportivo al Vicente Calderón. Los rojiblancos sumaban tres derrotas consecutivas que llenaron de nervios el vestuario, la grada y la cúpula directiva del club. Los inesperados y dolorosos batacazos ante Espanyol, Aris y Levante dejaron claro que algo no funcionaba, y ese algo era el sistema defensivo colchonero. Quique decidió sentar a Godín para dar entrada a Domínguez. Por delante de la zaga, Tiago y Raúl García formaron en el eje de creación y destrucción del juego local. Ante ellos, un equipo que había logrado crecer y salir del pozo desde que Lotina colocara una defensa de cinco hombres. Los gallegos, que sumaban más de once años sin ganar en el Manzanares, llegaron dispuestos a entregar el dominio a su rival y confiar toda su suerte al contragolpe y a sus peligrosas jugadas a balón parado.

Así, el partido comenzó con un Atlético dominador que tenía como objetivo prioritario marcar el primer gol lo antes posible para forzar a su rival a romper el entramado defensivo tejido por su entrenador. Tan sólo hubo que esperar cinco minutos para que la mecha del partido se encendiera mediante un claro penalti de Aranzubía sobre Agüero que pudo suponer la expulsión del portero visitante y que no pudo transformar Diego Forlán. Sin tiempo para lamentarse y tan sólo tres minutos después, Agüero volvió a enfundarse el traje de héroe para abrir el marcador tras una espléndida jugada personal en la que hizo lo que quiso con la poblada defensa coruñesa para deleite de la parroquia rojiblanca. De esta forma, los de Quique dieron un paso vital para llevarse el partido haciendo trizas el guión del equipo gallego. A los de Lotina no les quedó más opción que cambiar su estilo de juego, hacerse con el dominio y desechar la opción de fiar todo a la contra.

La esperada reacción visitante no se produjo. El Deportivo continuó con su muralla defensiva en las jugadas ofensivas de su rival y sumando al ataque a sus dos carrileros cuando tenía el balón en los pies. La respuesta gallega no tuvo efecto alguno, como era más que previsible. Justo antes de la media hora de juego pudo llegar el segundo gol del Atlético con un disparo de falta de Forlán que acabó topándose con el palo tras una meritoria intervención de Aranzubía. El uruguayo gozó de un par de oportunidades más antes de la conclusión del primer tiempo para ampliar la ventaja de los suyos, pero la mala puntería y la defensa y el portero visitante acabaron por desquiciar al delantero. Tuvo que volver a aparecer Agüero para hacer justicia en el marcador de cara al descanso. Un buen pase en profundidad de Raúl García sirvió al argentino para batir con una facilidad sorprendente a un Aranzubía que se quedó a media salida y que recogió el balón de la red por segunda vez en el encuentro.

Tras el intermedio, el partido se reanudó con una sustitución en el Deportivo que implicaba también un cambio en el sistema del equipo gallego. El sentido común de Lotina hizo que Aythami dejara su sitio a Juan Domínguez para conseguir una mayor concentración de jugadores en el centro del campo con el objetivo de tener algo más el esférico. Así, la defensa de cinco hombres se redujo a cuatro y Lassad siguió siendo un islote en ataque. Esta vez sí surtió efecto el antídoto del técnico visitante, que logró nivelar algo más la balanza otorgando más posesión y dominio del balón a sus hombres. El Atlético, consciente del rumbo que tomó el partido, buscó jugada tras jugada el tercer gol para sentenciar el partido y evitar problemas en la recta final. La idea local era evidente, robar y salir rápido ante un rival que tenía el balón pero que no intimidaba en absoluto a De Gea.

La excesiva relajación de la que hizo gala el conjunto local durante gran parte de la segunda mitad no gustó nada a su parroquia, que llegó a silbar a los suyos. Lo cierto es que, sin pitos o con ellos, el Atlético logró el objetivo prioritario del partido, la victoria. Un triunfo que supone un balón de oxígeno para los del Manzanares, que viajarán el próximo jueves a Alemania en busca del milagro que le sirva para sellar su pase a los dieciseisavos de final de la Europa League.
Via | as.com
Tags : dueño y señor | Forlán | penalti | crisis | victoria

Publicado el lunes, 25 de octubre de 2010 en El Jugador - 217281 visitas

El presidente del Atlético de Madrid declaró que "la realidad de todo esto es muy clara y muy sencilla. Nosotros tenemos tres puntos menos, el Villarreal tiene tres más y el árbitro seguirá arbitrando y aquí no ha pasado nada".

Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, aseguró hoy que el árbitro Rafael Ramírez Domínguez "no estuvo afortunado" en el partido entre su equipo y el Villarreal en El Madrigal (2-0), en el que hubo "tres penalti s clarísimos" y un tanto anulado al argentino Sergio `Kun´ Agüero "que era gol".

Enrique Cerezo, apunto los dardos al árbitro Rafael Ramírez "Indiscutiblemente, el árbitro no estuvo afortunado. Hubo tres penalti s clarísimos y el gol de Agüero, que fue anulado por fuera de juego, era gol, pero el fútbol es así. Si no los pitan, los puntos se quedan donde se tienen que quedar y los que juegan fuera de casa y no le pitan estos penalti s, con tres puntos menos", dijo.

"El árbitro, en la primera parte, en el minuto 4 o 5, prácticamente el partido lo elimina", continuó Cerezo, en referencia a los dos primeras acciones del encuentro, un posible penalti al portugués Simao Sabrosa y un gol anulado por fuera de juego a Agüero.

"La realidad de todo esto es muy clara y muy sencilla. Nosotros tenemos tres puntos menos, el Villarreal tiene tres más y el árbitro seguirá arbitrando y aquí no ha pasado nada", prosiguió el presidente, que, preguntado por si el club mostrará su queja a la Federación Española de Fútbol, respondió: "Lo que tengamos que hacer lo haremos en su momento y cuando proceda".

El árbitro también se puede equivocar cuando redacta el acta

En ese partido fue expulsado Quique Sánchez Flores, "una vez finalizado el primer tiempo", según el acta de Ramírez Domínguez, que añade: "Cuando entramos en el túnel de vestuarios, se dirigió hacia mí diciendo: `el gol no ha sido en fuera de juego, el penalti clarísimo, esto es indignante´. En ese momento se dirigió hacia el delegado de campo, diciéndole: `Siempre igual, todo lo lías tú, pareces el quinto árbitro!´, lanzándose hacia él y teniendo que ser retenido por la seguridad del estadio y miembros de ambos equipos".

Quique negó tales hechos y Cerezo apuntó: "Si lo dice el entrenador y fue el que estuvo con el árbitro será así. Yo no estaba allí y no puedo opinar. Si el entrenador dice que el acta no refleja lo que hizo, será así".

"El árbitro se equivoca en tres penalti s y cuando redacta el acta también se puede equivocar", añadió.

El presidente del Atlético, además, fue preguntado por si el club recurrirá una posible sanción a Quique Sánchez Flores por parte del Comité de Competición. "No tengo ni idea porque todavía no sabemos si le van a sancionar o no", concluyó

Publicado el lunes, 01 de marzo de 2010 en El Jugador - 348621 visitas

El argentino, acalambrado, decisivo ante el decepcionante equipo de Emery Antes, había fallado cuatro ocasiones muy claras ante el inspiradísimo César

Había tenido hasta tres opciones mirando a los ojos de César, producto todas ellas de maniobras bellísimas en su inicio, oscurecidas de forma extraña por una definición impropia en quien no encuentra miedo en ese lugar, esos últimos metros en los que la inmensa mayoría tiembla con la angustia propia de lo desconocido. [Narración y estadísticas: 4-1]

El Atletico del Kun resurge y golea al Valencia No suele hacerlo el Kun, que en la última incluso golpeó al suelo –lamentable césped– e hizo amago de pedir el cambio. Aguantó su último aliento, resopló y se agarró los riñones porque ya no podía más. El balón se lo encontró en el área pequeña, que no sólo de golazos viven los grandes. Puso la cabeza y abrió el partido para el Atlético, hasta entonces incapaz de superar a un Valencia que jugaba con uno menos.

Esa historia, la de jugar con 10, la inició Carlos Marchena y la terminóPérez Burrull. Nada más poner un pie en el campo, el central del Valencia y de la selección ya anunció por dónde tenía pensado él que transcurriera el partido. Le dio una patada a Simao sin ton ni son, con el portugués pegado a la banda y, dicho queda, en el primer minuto de partido. Se ganó pues la primera tarjeta amarilla del modo más absurdo, y por ahí se le empezó a marchar el partido al Valencia. Y después, cómo no, apareció Pérez Burrull.

El árbitro, probablemente el peor de Primera División, no vio, o no quiso ver, un penalti escandaloso de Banega a Reyes. Hasta ahí, casi normal. Poco después, Agüero, siempre Agüero, le robó el balón a Marchena y al valencianista no le quedó otra que rebañar el regate con la mano. Lo vio todo el estadio, incluso gente que no estaba en el estadio, incluso gente que no estaba viendo el partido. Lo vio todo el mundo menos Pérez Burrull, que dejó seguir la jugada. El problema es que Assunçao y Tiagose abalanzaron sobre él y, cuando paró para amonestar al primero de ellos, debió ver que la que había liado era muy grande.

Con cara de haberse dejado abierto el gas en casa, y con los niños dentro, miró a todos los lados posibles y se fue al cuarto árbitro, que le dijo lo evidente. Resultado: penalti y expulsión de Marchena. Forlántransformó el castigo y a partir de ahí empezó una noche nueva donde todo lo bueno y todo lo malo correspondió al Atlético, pues el Valencia dimitió desde ese instante. Se apresuró el grupo de Quique a finiquitar la noche por la vía rápida, pero se encontró con viejos problemas.

La amenaza de Silva

Por ejemplo, el equipo volvió a ser muy, pero que muy largo, de modo que se le hacía muy difícil aprovechar esa superioridad. Llegó el grupo de Emery al descanso con cierta solvencia, pues el técnico metió a Maduroy mandó al banquillo a Mata, un cambio lógico, que igual de lógicamente dejó sin opciones a los suyos. Villa no volvió a comparecer y Joaquín, un jugador al que hace mucho tiempo se le descubrió la mentira, fueron incapaces de secundar al único capaz de proponer algo. David Silva es un futbolista tremendo, capaz de aguantar la pelota, correr cuando hace falta, driblar, parar, mandar... Fue espectacular el gol que finalmente no sirvió para nada, el primero del partido, justo en la jugada siguiente al primer penalti no señalado sobre Reyes.

Encaró Silva a De Gea, que le detuvo la primera. Le cayó el balón de nuevo y ofreció un recital maravilloso de amagues y engaños para, con un toque sutil, poner por delante al Valencia. Gracias a él sobrevivieron los visitantes. Gracias a él y a César, un portero espectacular en el Vicente Calderón.

Las paró de todos los colores, empezando por una falta que le sacó a Simao al poco de volver del descanso. A partir de ahí, tres mano a mano con Agüero, otra a Forlán, balones por alto, capaz de ralentizar el juego. Lo hizo todo y lo hizo todo bien, aunque el peso de la lógica terminó por caer. Con Agüero y Forlán olisqueando la presa, y con Reyes de nuevo en plan espectacular, la cosa era cuestión de tiempo. La tuvo también el sevillano, inmenso, para él y para el equipo, que es algo que no siempre tuvo. Parecía que sí, pero iban pasando los minutos, llegaba el último cuarto de hora y todo seguía igual.

Y encima, Agüero pedía clemencia para con su tobillo, para con sus calambres, insoportables ya. Se preparaba en la banda Jurado para darle el relevo y dejarle sin la opción de ser él quien abriera el camino. Vio con el rabillo del ojo que le habían hecho falta a Simao y se quedó en el área pequeña con cara de despistado. César estaba seguro de que le había ganado la partida al argentino en la noche, y no la vio venir. En un error defensivo imperdonable, el único que andaba por allí, y al que no le hizo falta siquiera saltar para rematar, era el Kun Agüero, levantándose al fin la camiseta con la imagen de su hijo Benjamín que tenía guardada desde hace semanas para celebrar su gol número 50 en Liga, una cifra redonda.
Via | elmundo.es
Tags : golazos | maniobras | cabeza | patada | penalti | rematar | Benjamín




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