Sergio Kun Agüero golazo

Publicado el lunes, 01 de marzo de 2010 en El Jugador - 348607 visitas

El argentino, acalambrado, decisivo ante el decepcionante equipo de Emery Antes, había fallado cuatro ocasiones muy claras ante el inspiradísimo César

Había tenido hasta tres opciones mirando a los ojos de César, producto todas ellas de maniobras bellísimas en su inicio, oscurecidas de forma extraña por una definición impropia en quien no encuentra miedo en ese lugar, esos últimos metros en los que la inmensa mayoría tiembla con la angustia propia de lo desconocido. [Narración y estadísticas: 4-1]

El Atletico del Kun resurge y golea al Valencia No suele hacerlo el Kun, que en la última incluso golpeó al suelo –lamentable césped– e hizo amago de pedir el cambio. Aguantó su último aliento, resopló y se agarró los riñones porque ya no podía más. El balón se lo encontró en el área pequeña, que no sólo de golazo s viven los grandes. Puso la cabeza y abrió el partido para el Atlético, hasta entonces incapaz de superar a un Valencia que jugaba con uno menos.

Esa historia, la de jugar con 10, la inició Carlos Marchena y la terminóPérez Burrull. Nada más poner un pie en el campo, el central del Valencia y de la selección ya anunció por dónde tenía pensado él que transcurriera el partido. Le dio una patada a Simao sin ton ni son, con el portugués pegado a la banda y, dicho queda, en el primer minuto de partido. Se ganó pues la primera tarjeta amarilla del modo más absurdo, y por ahí se le empezó a marchar el partido al Valencia. Y después, cómo no, apareció Pérez Burrull.

El árbitro, probablemente el peor de Primera División, no vio, o no quiso ver, un penalti escandaloso de Banega a Reyes. Hasta ahí, casi normal. Poco después, Agüero, siempre Agüero, le robó el balón a Marchena y al valencianista no le quedó otra que rebañar el regate con la mano. Lo vio todo el estadio, incluso gente que no estaba en el estadio, incluso gente que no estaba viendo el partido. Lo vio todo el mundo menos Pérez Burrull, que dejó seguir la jugada. El problema es que Assunçao y Tiagose abalanzaron sobre él y, cuando paró para amonestar al primero de ellos, debió ver que la que había liado era muy grande.

Con cara de haberse dejado abierto el gas en casa, y con los niños dentro, miró a todos los lados posibles y se fue al cuarto árbitro, que le dijo lo evidente. Resultado: penalti y expulsión de Marchena. Forlántransformó el castigo y a partir de ahí empezó una noche nueva donde todo lo bueno y todo lo malo correspondió al Atlético, pues el Valencia dimitió desde ese instante. Se apresuró el grupo de Quique a finiquitar la noche por la vía rápida, pero se encontró con viejos problemas.

La amenaza de Silva

Por ejemplo, el equipo volvió a ser muy, pero que muy largo, de modo que se le hacía muy difícil aprovechar esa superioridad. Llegó el grupo de Emery al descanso con cierta solvencia, pues el técnico metió a Maduroy mandó al banquillo a Mata, un cambio lógico, que igual de lógicamente dejó sin opciones a los suyos. Villa no volvió a comparecer y Joaquín, un jugador al que hace mucho tiempo se le descubrió la mentira, fueron incapaces de secundar al único capaz de proponer algo. David Silva es un futbolista tremendo, capaz de aguantar la pelota, correr cuando hace falta, driblar, parar, mandar... Fue espectacular el gol que finalmente no sirvió para nada, el primero del partido, justo en la jugada siguiente al primer penalti no señalado sobre Reyes.

Encaró Silva a De Gea, que le detuvo la primera. Le cayó el balón de nuevo y ofreció un recital maravilloso de amagues y engaños para, con un toque sutil, poner por delante al Valencia. Gracias a él sobrevivieron los visitantes. Gracias a él y a César, un portero espectacular en el Vicente Calderón.

Las paró de todos los colores, empezando por una falta que le sacó a Simao al poco de volver del descanso. A partir de ahí, tres mano a mano con Agüero, otra a Forlán, balones por alto, capaz de ralentizar el juego. Lo hizo todo y lo hizo todo bien, aunque el peso de la lógica terminó por caer. Con Agüero y Forlán olisqueando la presa, y con Reyes de nuevo en plan espectacular, la cosa era cuestión de tiempo. La tuvo también el sevillano, inmenso, para él y para el equipo, que es algo que no siempre tuvo. Parecía que sí, pero iban pasando los minutos, llegaba el último cuarto de hora y todo seguía igual.

Y encima, Agüero pedía clemencia para con su tobillo, para con sus calambres, insoportables ya. Se preparaba en la banda Jurado para darle el relevo y dejarle sin la opción de ser él quien abriera el camino. Vio con el rabillo del ojo que le habían hecho falta a Simao y se quedó en el área pequeña con cara de despistado. César estaba seguro de que le había ganado la partida al argentino en la noche, y no la vio venir. En un error defensivo imperdonable, el único que andaba por allí, y al que no le hizo falta siquiera saltar para rematar, era el Kun Agüero, levantándose al fin la camiseta con la imagen de su hijo Benjamín que tenía guardada desde hace semanas para celebrar su gol número 50 en Liga, una cifra redonda.
Via | elmundo.es
Tags : golazos | maniobras | cabeza | patada | penalti | rematar | Benjamín

Publicado el miércoles, 26 de agosto de 2009 en El Jugador - 379692 visitas

Todos buscamos y admiramos a gente así. Esa persona que alegra cualquier reunión, que estás deseando que aparezca en la fiesta porque sabes que nunca falla, que hace tu vida mejor. El Atleti, afortunado como pocos, tiene a Agüero, una garantía de espectáculo. El partido que dio acceso definitivo a la Champions de verdad olía a trámite olvidable, sentenciado tras el tempranero gol en propia puerta de Vyntra. El Calderón bostezaba insistentemente e, incluso, silbaba de vez en cuando para salir del sopor. Y entonces apareció Agüero para dar color a la noche. Como tantas veces antes y muchas más por llegar.

Todos buscamos y admiramos a gente así. Esa persona que alegra cualquier reunión, que estás deseando que aparezca en la fiesta porque sabes que nunca falla, que hace tu vida mejor. El Atleti, afortunado como pocos, tiene a Agüero, una garantía de espectáculo. El partido que dio acceso definitivo a la Champions de verdad olía a trámite olvidable, sentenciado tras el tempranero gol en propia puerta de Vyntra. El Calderón bostezaba insistentemente e, incluso, silbaba de vez en cuando para salir del sopor. Y entonces apareció Agüero para dar color a la noche. Como tantas veces antes y muchas más por llegar.

La segunda estocada fue de Agüero y fulminó al Panathinaikos Kun recibió un balón sin gran futuro, rodeado por Gilberto y Darlas, que intentaron hacer un bocadillo de Agüero, pero acabaron recordándome el refranero: pan con pan, comida de tontos. Porque, de una tarascada que habría derribado a un caballo, el argentino salió como una bala, sin inmutarse, para escaparse en velocidad de Vyntra como un Bolt pequeñito. Su malintencionado remate con la zurda acabó con la oposición de Galinovic, que tampoco fue mucha, todo hay que decirlo. Golazo y jolgorio.

Hasta ese minuto 83, el partido había sido tan entretenido como buscar peces en un charco. Al menos, esta vez Ten Cate sacó un equipo capaz de dar algún susto, con sólo cuatro defensas, Gilberto Silva en su sitio y Leto de titular. Lo de la habitual suplencia del argentino es un misterio absoluto, porque es de largo el futbolista de más calidad del Panathinaikos. Pese a un evidente bajón físico en la segunda parte, él solito se las ingenió para poner en apuros cinco veces a la defensa del Atleti, más que todos sus compañeros juntos. Aunque naufragó en el Liverpool, tiene sólo 22 años y está llamado a volver en breve a una gran liga.

En propia puerta. Pero los sueños del Panathinaikos duraron tres minutos. Heitinga metió uno de sus pases largos registrados, perfecto al desmarque de Forlán, que puso el balón al punto de penalti para que el pobre Vyntra, en una noche nefasta, se equivocara de portería. Conviene reseñar que, mientras el club está empeñado en fichar un lateral derecho, Heitinga parece dispuesto a demostrar que esa no es la posición más urgente a reforzar.

Desde el 1-0 hasta el 2-0 transcurrieron 80 minutos sin chicha, que sólo pudieron subir de temperatura cuando el gafado Vyntra mandó alto un cabezazo a bocajarro antes del descanso. El Atleti, tan cómodo que casi se duerme, se limitó a detallitos: un control maravilloso de Simao por aquí, una gran jugada de Kun que no remató Maxi por los pelos, por allá. Al Panathinaikos sólo le quedó el recurso de pegar patadas innecesarias con Gilberto como cabecilla y Cissé como kamikaze: roja directa por entrada de delantero desquiciado a Assunçao.

La mayor diversión para la grada parecía un encendido debate, pitos contra palmas, sobre Reyes. Ganaron los pitos y el utrerano tendrá que meterse en la máquina del tiempo y retroceder cinco años para cambiar el veredicto. Complicado. Por suerte, al final apareció Agüero y, de broche, Asenjo hizo un paradón ante Hristodoulopoulos para mandar feliz a la gente a casa. No es para menos. El Atleti está en la Champions y Kun promete fiesta.

KUN HIZO EL GOL 100 EN COPA DE EUROPA El gol de Agüero fue el número 100 del Atlético en Copa de Europa. El equipo rojiblanco ha disputado 59 partidos en la competición y, con el de ayer, Kun lleva ya seis tantos e iguala a Peiró y Cóllar como terceros máximos goleadores atléticos. Por delante, Vavá con 8 y Luis con 12.
Via | as.com
Tags : espectáculo | Champions | Golazo | Reyes | GOL 100

Publicado el domingo, 02 de marzo de 2008 en Atletico de Madrid - 542516 visitas

SU ACTUACIÓN ANTE LOS CULÉS LE CONSAGRA DEFINITIVAMENTE COMO UN GRANDES DEL FÚTBOL

Si alguien tenía dudas de que Sergio Agüero no era un jugador especial en esto del balompié, este sábado ante el Barcelona se despejaron todo tipo de interrogantes. El Kun se doctoró definitivamente como uno de los delanteros más prometedores del panorama futbolístico actual.

La magia que Agüero desplegó en el feudo del Atlético de Madrid El delantero argentino lideró a base tiralíneas y velocidad al Atlético de Madrid para que consiguiera una victoria vital para afianzar a los colchoneros en la zona de los puestos de Liga de Campeones. El Kun Agüero no se escondió cuando Ronaldinho dibujó en el aire una perfecta chilena que supuso el 0-1 en el luminoso del Calderón.

Tras el gol de brasileño, el argentino volvió loca a la defensa culé. Su compatriota Gaby Milito no pudo detenerle ni en el primer gol de la cuenta personal del 10 colchonero, ni en el cuarto tanto del conjunto rival. El capitán del Barcelona, Puyol, corrió la misma suerte que su compañero de equipo. El internacional español cayó en el error de hacer penalti a Agüero cuando el atacante ya le tenía ganada la posición y durante todo el encuentro no pudo parar a un huracán que en la noche del sábado se encarnó en el Kun Agüero. Aquí no acabó el recital del internacional argentino. Y es que Agüero también participó en el segundo gol rojiblanco con un espectacular pase a Maxi para que mandara el balón a las redes de Valdés.

El Kun cambió todas las estádisticas

La derrota por 4-2 del Barcelona en el Calderón no supuso sólo perder tres puntos y fuelle de cara al asalto por el liderato. Hacía mucho, mucho tiempo que a los azulgrana no le remontaban un partido con el marcador a su favor. Siendo más precisos, desde hace un año que al Barça no le daban la vuelta al partido. Fue en la temporada pasada, en la jornada 25, un 3 de marzo de 2007. En aquella ocasión, el conjunto que dirige Frank Rijkaard comenzó adelantándose en el luminoso ante el Sevilla en el Sánchez Pizjuan con un gol de Ronaldinho. No obstante, el Barça acabó finalmente hincando la rodilla tras ver cómo Kerzhakov y Dani Alves marcaban para los sevillistas. Desde aquella ocasión, si los azulgrana marcaban primero... se llevaban el partido. Tuvo que llegar Sergio Agüero para cambiar las estadísticas.

Este no es el único varapalo sufrido por los de Rijkaard en esta jornada. También hacía mucho tiempo que el Barcelona no encajaba cuatro goles en un encuentro. Hay que remontarse a la temporada 2004/05 para ver el último partido que al guardameta culé le endosaron casi una manita. Fue el 10 de abril del 2005 y en aquella ocasión el Real Madrid se impuso a su eterno rival en el Santiago Bernabéu por 4-2.

La magia que Agüero desplegó en el feudo del Atlético de Madrid será recordado durante bastantes semanas por los jugadores del Barça, no sólo por haber perdido el partido, sino también por haber presenciado el que posiblemente haya sido el mejor encuentro que ha dispiutado el Kun desde que aterrizó en la Liga española.




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