Sergio Kun Agüero reyes

Publicado el miércoles, 26 de agosto de 2009 en El Jugador - 378349 visitas

Todos buscamos y admiramos a gente así. Esa persona que alegra cualquier reunión, que estás deseando que aparezca en la fiesta porque sabes que nunca falla, que hace tu vida mejor. El Atleti, afortunado como pocos, tiene a Agüero, una garantía de espectáculo. El partido que dio acceso definitivo a la Champions de verdad olía a trámite olvidable, sentenciado tras el tempranero gol en propia puerta de Vyntra. El Calderón bostezaba insistentemente e, incluso, silbaba de vez en cuando para salir del sopor. Y entonces apareció Agüero para dar color a la noche. Como tantas veces antes y muchas más por llegar.

Todos buscamos y admiramos a gente así. Esa persona que alegra cualquier reunión, que estás deseando que aparezca en la fiesta porque sabes que nunca falla, que hace tu vida mejor. El Atleti, afortunado como pocos, tiene a Agüero, una garantía de espectáculo. El partido que dio acceso definitivo a la Champions de verdad olía a trámite olvidable, sentenciado tras el tempranero gol en propia puerta de Vyntra. El Calderón bostezaba insistentemente e, incluso, silbaba de vez en cuando para salir del sopor. Y entonces apareció Agüero para dar color a la noche. Como tantas veces antes y muchas más por llegar.

La segunda estocada fue de Agüero y fulminó al Panathinaikos Kun recibió un balón sin gran futuro, rodeado por Gilberto y Darlas, que intentaron hacer un bocadillo de Agüero, pero acabaron recordándome el refranero: pan con pan, comida de tontos. Porque, de una tarascada que habría derribado a un caballo, el argentino salió como una bala, sin inmutarse, para escaparse en velocidad de Vyntra como un Bolt pequeñito. Su malintencionado remate con la zurda acabó con la oposición de Galinovic, que tampoco fue mucha, todo hay que decirlo. Golazo y jolgorio.

Hasta ese minuto 83, el partido había sido tan entretenido como buscar peces en un charco. Al menos, esta vez Ten Cate sacó un equipo capaz de dar algún susto, con sólo cuatro defensas, Gilberto Silva en su sitio y Leto de titular. Lo de la habitual suplencia del argentino es un misterio absoluto, porque es de largo el futbolista de más calidad del Panathinaikos. Pese a un evidente bajón físico en la segunda parte, él solito se las ingenió para poner en apuros cinco veces a la defensa del Atleti, más que todos sus compañeros juntos. Aunque naufragó en el Liverpool, tiene sólo 22 años y está llamado a volver en breve a una gran liga.

En propia puerta. Pero los sueños del Panathinaikos duraron tres minutos. Heitinga metió uno de sus pases largos registrados, perfecto al desmarque de Forlán, que puso el balón al punto de penalti para que el pobre Vyntra, en una noche nefasta, se equivocara de portería. Conviene reseñar que, mientras el club está empeñado en fichar un lateral derecho, Heitinga parece dispuesto a demostrar que esa no es la posición más urgente a reforzar.

Desde el 1-0 hasta el 2-0 transcurrieron 80 minutos sin chicha, que sólo pudieron subir de temperatura cuando el gafado Vyntra mandó alto un cabezazo a bocajarro antes del descanso. El Atleti, tan cómodo que casi se duerme, se limitó a detallitos: un control maravilloso de Simao por aquí, una gran jugada de Kun que no remató Maxi por los pelos, por allá. Al Panathinaikos sólo le quedó el recurso de pegar patadas innecesarias con Gilberto como cabecilla y Cissé como kamikaze: roja directa por entrada de delantero desquiciado a Assunçao.

La mayor diversión para la grada parecía un encendido debate, pitos contra palmas, sobre Reyes. Ganaron los pitos y el utrerano tendrá que meterse en la máquina del tiempo y retroceder cinco años para cambiar el veredicto. Complicado. Por suerte, al final apareció Agüero y, de broche, Asenjo hizo un paradón ante Hristodoulopoulos para mandar feliz a la gente a casa. No es para menos. El Atleti está en la Champions y Kun promete fiesta.

KUN HIZO EL GOL 100 EN COPA DE EUROPA El gol de Agüero fue el número 100 del Atlético en Copa de Europa. El equipo rojiblanco ha disputado 59 partidos en la competición y, con el de ayer, Kun lleva ya seis tantos e iguala a Peiró y Cóllar como terceros máximos goleadores atléticos. Por delante, Vavá con 8 y Luis con 12.
Via | as.com
Tags : espectáculo | Champions | Golazo | Reyes | GOL 100

Publicado el jueves, 17 de enero de 2008 en Atletico de Madrid - 519956 visitas

Agüero pareció decidir con un golazo. Pero Llorente empató. El Atleti perdonó la puntilla. El Valladolid, fe sin peligro. En el 93, penalti no pitado a Llorente

La genialidad sólo es tal si sale natural, sin buscarla ni planearlo todo para impresionar al personal. Tiene que parecer fácil e instintiva. Orson Welles, por ejemplo, ideó Ciudadano Kane para que todo el mundo le hiciera la ola (y lo logró), pero la peli resulta hueca. Billy Wilder hizo una aparentemente sencilla comedia romántica sin más propósito que entretener, pero como el tipo era un sabio le salió El Apartamento, una obra maestra que es la vida misma. Basándonos en esta premisa y viendo el gol que tumbó anoche al Valladolid, Agüero es un genio y, probablemente, aún no es muy consciente de ello. Cuanto más dure esa ignorancia, mejor.

Sergio Kun Agüero frente al portero del Valladolid El chico recibió un taconazo de Luis García fuera del área y, de repente, era gol. La primera sensación fue que algo grande había pasado, pero hasta que la tele no empezó a repetir la jugada no estaba muy claro cómo. A cámara lenta lo vimos claro: arrancó como un tiro y Bea sólo sintió una ráfaga de aire a su lado, luego desmadejó a Borja con un ligero amago y batió al portentoso Alberto de esta eliminatoria con un remate cruzado. Duró un segundo y pareció facilísimo. No lo fue, fue una maravilla minimalista obra de un genio. El Atleti tiene un lujo que no siempre merece.

Ayer, sin ir más lejos. Aguirre no se dejó influir por el derbi y sacó de inicio a su columna vertebral en pleno: Perea, Pablo, Raúl García, Forlán y Agüero, junto a Motta, que sólo está fuera del grupo de intocables por culpa de las lesiones. Mendilibar, por contra, sí recurrió a los suplentes, por lo que el plan ideal de los rojiblancos consistía en resolver en la primera parte y dar descanso después a las estrellas. No funcionó ni de lejos.

El Valladolid ha descubierto algo claro y meridiano en esta eliminatoria: su segundo equipo es muy competititvo, pero Kome y Ogbeche no meterían un gol ni jugando tres días seguidos contra un grupo de ursulinas, que, por otra parte, tendrían una contundencia defensiva similar a la de la extraña pareja formada por Pernía y Valera. Sabiéndolo, el Atleti le cedió la iniciativa y esperó una contra definitiva que se intuía, pero no llegaba.

Los volátiles extremos blanquivioletas, Sesma y Estoyanoff, tenía ayer a las musas activas (y Valera y Pernía tapándoles, no lo olviden), así que el balón llegaba al área de Falcón (más que solvente) con asiduidad, pero nadie remataba o, si ya era inevitable, lo hacía flojo y desviado. El peligro real estaba en el área de Alberto, con un Agüero hiperactivo. Hasta cuatro veces, un pie milagroso de algún defensa desvió la pelota lo justito para que saliera rozando la madera. Parecía la crónica de una muerte anunciada.

Y así fue nada más empezar la segunda parte, con el ya comentado gol de Kun. El Valladolid necesitaba dos tantos para levantar la eliminatoria y el Atleti pensó que el trabajo estaba hecho, pero Mendilibar no se rindió y dio entrada a Llorente. La noche y el día. De repente, había un blanquivioleta sobre el campo capaz de marcar un gol. Y lo hizo pronto, con la inestimable colaboración de Pernía, que en su atropello dejó el balón a los pies del delantero vasco. El remate, al primer toque, fue de mucho nivel.

Inocentes. Una vez más, final en el alambre para el Atlético, cuya incapacidad para matar los partidos comienza a ser preocupante. El Valladolid lo intentó con balas de fogueo. Perea, enorme toda la noche, y Motta, que será importantísimo en este equipo, se bastaron para anular los inocuos ataques locales.

En realidad, el que tuvo la sentencia en sus botas fue Forlán. Hasta tres veces se plantó ante Alberto, pero esta eliminatoria se le ha cruzado. Primero le derribó Vivar e Iturralde no pitó nada (debió ser roja), después llegó agotado y disparo alto y, para acabar, el pase de Simao se quedó un poco atrás y su remate se marchó fuera.

Tanto perdón pudo tener castigo en el último minuto de la prolongación, cuando Iturralde no pitó penalti en una jugada en la que Pablo agarra y Llorente se tira. Es difícil saber qué fue primero, si la gallina o el huevo, y el árbitro optó por lo más fácil. Como siempre. Así, el Atleti llega crecido al derbi. Y juega Kun. Por favor, no se lo pierdan.

El detalle: Reyes tuvo que irse lesionado

No tiene suerte Reyes en el Atlético. El utrerano fue de nuevo titular y se le vio más activo que en el partido de ida, pero se lesionó en una acción fortuita en el minuto 33, al torcerse solo el tobillo. Aunque intentó aguantar, siguió cojeando y acabó siendo sustituido por Simao en el minuto 55. Hoy será sometido a pruebas para saber si podrá disputar el derbi.




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